La intimidad en las relaciones alcohólicas (SB‑33)
El sexo no llenó la necesidad de intimidad
Nunca comprendí por qué casi todos los chicos con los que me acosté podían dejarme de lado, hasta que llegué a mi primera reunión de hijos adultos en Al‑Anon y leí acerca de las características que tienen en común las personas que se criaron en medio del alcoholismo. Algo muy hermoso ocurrió cuando leí que los hijos adultos de los alcohólicos por lo general confunden la sexualidad con la intimidad.
De inmediato, las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas, porque mi pasado comenzó de repente a tener sentido. La única manera en la que yo sabía acercarme a los demás era físicamente. Estaba desesperada por sentir intimidad, pero todo lo que obtenía era sexo. Fue en este momento que Al‑Anon me ayudó a comenzar a cambiar mi actitud —y, por consiguiente, mi vida— de manera positiva. De pronto, mi patrón de promiscuidad comenzó a tener sentido y la culpa que cargaba fue liberada. Me prometí a mí misma que nunca más abusaría de mi cuerpo y tampoco les permitiría a otros aprovecharse de mi vulnerabilidad. Comencé a aprender cómo respetarme a mí misma y recuperé la confianza en mí misma que perdí durante todos esos años de promiscuidad.